"...Y allí arriba, en la soledad de la cumbre, entre los enhiestos y duros peñascos, un silencio divino, un silencio recreador..."(Miguel de Unamuno)


viernes, 22 de mayo de 2015

Flores de mayo

 
 
 
 
 

Es el tiempo de los narcisos, llamados también en la Montaña Oriental Leonesa, capilotes, grindallas, liras, lirones y guirnaldas. Flores de mayo.
 
No son muchos los que saben que el capilote, el narciso, es una especie casi exclusivamente leonesa. Propia del clima de ciertos espacios de la Cordillera Cantábrica, ya su nombre técnico delata esa práctica exclusividad. Formalmente se denomina Narcissus pseudonarcissus subsp.leonensis y fue 'descubierta' o descrita por primera vez en torno a 1933 por el botánico inglés Herbert William Pugsley, algo que después rescataron los autores españoles Francisco Javier Fernández Casas y J.M. Lainz ya en 1984.
 
 
 
Narciso. Caravaggio
 
 
 
El nombre oficial de la planta y su flor, NARCISO, se le relaciona con el mito clásico del hermoso joven que despreciaba el amor y que no era otro que Narciso.
 
Este mito se halla recogido en diversas fuentes de la literatura clásica, y referido de diferentes maneras. El relato más famoso y conocido es el de Ovidio en sus Metamorfosis (III, 3):
 
La ninfa Liríope (de donde habría nacido, según la mitología, la palabra lirio) fue aprisionada por el río Cefiso entre sus eses y violada. De esa relación nació un bello niño, que desde su nacimiento fue amado por todas las ninfas. Se le puso por nombre Narciso.
Su madre acude al adivino Tiresias para preguntarle por el destino de su hijo y este le contesta: «Vivirá mucho si él no se ve a sí mismo».
Creció Narciso y se convirtió en un bello efebo, deseado de hombres y mujeres, pero él a todos rehusaba.
Estando de caza, fue sorprendido por la ninfa Eco, que se enamoró de él y pretendió gozarlo. Narciso huyó rechazándola. Entonces Eco formuló el siguiente deseo: «Ojala que él, cuando ame como yo amo, se desespere como yo».
Su ruego fue atendido por Némesis, diosa de la venganza.
Encontrándose en un hermoso valle, Narciso llegó a una fuente que nunca había sido ensuciada. Se tumbó para beber y Cupido le clavó por la espalda su flecha. Al instante, al ver reflejada en la fuente su rostro, creyó que era de un ser real diferente de sí mismo. Se enamoró de él. De un vano fantasma. Al darse cuenta, poco a poco fue enloqueciendo. El ardor lo consumía. En unos pocos minutos se produjo la metamorfosis: de Narciso solo quedaba una bella flor al borde de la fuente, que se seguía contemplando en el espejo sutilísimo. A dicha flor se le puso por nombre narciso.
Este, antes de morir, quiso despedirse de Eco diciendo: «Objeto vanamente amado… adiós». La ninfa le responde y va repitiendo por valles y por montes «adiós».
 
 

Narcisos. John William Waterhouse 
 
 
Narciso 
 
Tu olor.
Y el fondo del río.
Quiero quedarme a tu vera.
Flor del amor.
Narciso.
Por tus blancos ojos cruzan
ondas y peces dormidos.
Pájaros y mariposas
japonizan en los míos.
Tú, diminuto y yo, grande.
Flor del amor.
Narciso.
Las ranas, ¡qué listas son!
Pero no dejan tranquilo
el espejo en que se miran
tu delirio y mi delirio.
Narciso.
Mi dolor.
Y mi dolor mismo.

(Federico García Lorca, Canciones, 1927)
 
 
 

 


 
 
 
 

8 comentarios:

  1. Una entrada llena de contrastes coloridos. Es un compendio de dulzura, me ha encantado. De todo corazón Rosa, te deseo un muy Feliz Pentecostés. Que el Espíritu Santo se pose en tu hogar. Un fuerte abrazo y buen fin de semana. @Pepe_Lasala

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    1. Gracias, Pepe. Lo mismo te deseo de corazón, ¡muy feliz Pentecostés!

      Un fuerte abrazo y buen fin de semana.

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  2. No conocía este poema de García Lorca.
    Es muy bonito.

    Besos.

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    1. Me alegra que te guste, Toro, es cierto que es muy bonito.

      Que pases un buen fin de semana, Toro.

      Un beso.

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  3. Precioso poema, gracias por compartirlo.

    Un beso.

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    1. Gracias a ti, María. Es muy bonito, es cierto.

      Un beso, María. ¡Feliz día!

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  4. Querida Rosa
    Me encanta siempre encontrarme contigo y visitar tus blogs
    Un Beso

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    1. Y a mí me gusta encontrarme contigo.

      Un beso, querida Princesa. ¡Feliz día!

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