"...Y allí arriba, en la soledad de la cumbre, entre los enhiestos y duros peñascos, un silencio divino, un silencio recreador..."(Miguel de Unamuno)


lunes, 7 de agosto de 2017

Ven ...






Ven: paseemos
otra vez junto al río.
Él no lo sabe.

José Cereijo




 
 
 
 
 

domingo, 6 de agosto de 2017

Pasear es leer ...







"El mundo matinal que se extendía ante mis ojos me parecía tan bello como si lo viera por primera vez”



Pasear –respondí yo- me es imprescindible, para animarme y para mantener el contacto con el mundo vivo, sin cuyas sensaciones no podría escribir media letra más ni producir el más leve poema en verso o prosa. Sin pasear estaría muerto, y mi profesión, a la que amo apasionadamente, estaría aniquilada. Sin pasear y recibir informes no podría tampoco rendir informe alguno ni redactar el más mínimo artículo, y no digamos toda una novela corta. (...) De imágenes y vivas poesías, de hechizos y bellezas naturales bullen a menudo los lindos paseos, por cortos que sean. Naturaleza y costumbres se abren atractivas y encantadoras a los sentidos y ojos del paseante atento, que desde luego tiene que pasear no con los ojos bajos, sino abiertos y despejados, si ha de brotar en él el hermoso sentido y el sereno y noble pensamiento del paseo. Piense cómo el poeta ha de empobrecerse y fracasar de forma lamentable si la hermosa naturaleza maternal y paternal e infantil no le refresca una y otra vez con la fuente de lo bueno y de lo hermoso. Piense cómo para el poeta la instrucción y la sagrada y dorada enseñanza que obtiene ahí fuera, al juguetón aire libre, son una y otra vez de la mayor importancia. Sin el paseo y sin la contemplación de la naturaleza a él vinculada, sin esa indagación tan agradable como llena de advertencias, me siento como perdido y lo estoy de hecho. Con supremo cariño y atención ha de estudiar y contemplar el que pasea la más pequeña de las cosas vivas, ya sea un niño, un perro, un mosquito, una mariposa, un gorrión, un gusano, una flor, un hombre, una casa, un árbol, un arbusto, un caracol, un rostro, una nube, una montaña, una hoja o tan sólo un pobre y desechado trozo de papel de escribir, en el que quizá un buen escolar ha escrito sus primeras e inconexas letras. Las cosas más elevadas y las más bajas, las más serias y las más graciosas, le son por igual queridas y bellas y valiosas. No puede llevar consigo ninguna clase de sensible amor propio y sensibilidad. Su cuidadosa mirada tiene que vagar y deslizarse por doquier, desinteresada y carente de egoísmo; tiene que ser siempre capaz de disolverse en la observación y percepción de las cosas, y ha de postergarse, menospreciarse y olvidarse de sí mismo, sus quejas, necesidades, carencias, privaciones, como el bravo, servicial y dispuesto al sacrificio soldado en campaña. De otro modo, pasea tan sólo con media atención y medio espíritu, y eso no vale nada. Tiene que ser en todo momento de compasión, de identificación y de entusiasmo, y ojalá que lo sea. Tiene que alzarse a elevado arrebato y hundirse y saber descender a la más profunda y mínima contrariedad, y probablemente sale. Pero ese fiel y entregado disolverse y perderse en los objetos y ese celoso amor por todas las manifestaciones y cosas lo hacen feliz, como todo cumplimiento de obligación hace feliz y rico en lo más íntimo a quien tiene una obligación que cumplir. Espíritu, entrega y fidelidad lo satisfacen y elevan sobre su propia e insignificante persona de paseante, que con demasiada frecuencia tiene reputación y mala fama de vagabundeo e inútil pérdida de tiempo”.

Robert Walser, El paseo.


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sábado, 22 de julio de 2017

Sananita de Dios ...





Mariquitas (sananitas)



Una canción que me enseñó mi abuela Rosa:


Sananita de Dios,
cuéntame los dedos 
y vete con Dios.






Alabado sea Dios.







lunes, 10 de julio de 2017

Mi jardín





Autor desconocido



"Mi jardín me brinda una certeza mayor que cualquier sistema filosófico. Es suficiente observarlo para comprender que allí ocurren cosas absolutamente diferentes de las que percibimos. Como, por ejemplo, el diálogo cósmico que se produce entre la tierra y el sol durante la floración, que puede implicar en lo profundo nuestro ánimo sin que haga falta incomodar a un más allá. La poesía puede ser suficiente, porque nos pone en el estado de ánimo adecuado".

Ernst Jünger 











viernes, 30 de junio de 2017

Un cuco




Puerto de Aralla
Fuente



Antes de que el cuco deje de cantar ...


Le pregunté a un cuco pensativo:
"¿En qué piensas?".
Me respondió:
"En nada. Estoy pensando".
¡Cuánto sentí haberle interrumpido!

 José Jiménez Lozano


El canto del cuco  anuncia la primavera, y deja de cantar al final de junio. 

Si el cuco no canta
el 15 de abril,
es que está malito
o se va a morir.



Muy perspicaz el cuco en este otro poema de Jiménez Lozano:


Silencios místicos

Llegó el místico a un punto,
en el que ya no le servían las palabras, dijo.
No me vengas con cuentos,
respondiole el cuco.
Con una sola de ellas,
creó Dios el mundo.






A partir del minuto 3:30 Amancio Prada habla del cuco, recordando las palabras de Rafael Sánchez Ferlosio (Chicho).


Jugando al escondite, la conocida canción en la que el cuco nos quitaba el miedo. (Rosa León).







lunes, 29 de mayo de 2017

Árbol y alma ...




Tejo milenario en el bosque de Brañaronda. Valle de Laciana (León)



Y quedamos así, árbol y alma,
con mi mejilla hundida en tu madera.
Yo desnuda de tiempo, de memoria,
me cobijé en tu templo,
tú me ofreciste la savia de la vida.
!Qué inmenso abrazo!
Se desprendieron solos mis alambres,
encontraron raíces mis quejidos. El aire
me devolvió el aliento.
El sol detrás, retenía las horas.
Y mirando Dios,
llenó mis ojos,
y nos cubrió de lluvia.

Pilar Aranda





Un paseo por El Faedo, bosque de hayas en Ciñera de Gordón (León)





miércoles, 26 de abril de 2017

La nieve ardía





Siluetas de Las Tres Marías desde Villamanín.
Foto tomada de la Red


No fue un sueño,

Lo vi:

La nieve ardía.


Ángel González






Cuando Todo es Uno
y cuando Uno es Todo,
cuando llega la hora interior,
se inspira la luz
y se espira una lumbre gozosa.
Entonces, amor se inflama
y oímos los silencios de fuego.

Antonio Colinas, La hora interior, de Silencios de fuego.






Silencio de nieve

Ante postura amorosa,
ante paciencia rebelde,
silencio de nieve.
Ante mi entrega diurna,
ante mi herida reciente,
silencio de nieve.

Cuando grito la injusticia,
silencio de nieve.
Cuando grito que te quiero,
nadie me entiende.

Llamo al amor por su nombre
llamo a la puerta de enfrente;
no me importa que me queme,
llamo a tu llama,
silencio de nieve.




Hoy, ha nevado en Villamanín ...