"...Y allí arriba, en la soledad de la cumbre, entre los enhiestos y duros peñascos, un silencio divino, un silencio recreador..."(Miguel de Unamuno)


viernes, 18 de noviembre de 2016

Si oyes correr el agua ...







Si oyes correr el agua en las acequias,
su manso sueño pasar entre penumbras y musgos,
con el apagado sonido de algo
que tiende a demorarse en la sombra vegetal.
Si tienes suerte y preservas ese instante
con el temblor de los helechos que no cesa,
con el atónito limo que se debate
en el cauce inmutable y siempre en viaje.
Si tienes la paciencia del guijarro,
su voz callada, su gris acento sin aristas,
y aguardas hasta que la luz haga su entrada,
es bueno que sepas que allí van a llamarte
con un nombre nunca antes pronunciado.
Toda la ardua armonía del mundo
es probable que entonces te sea revelada,
pero sólo por esa vez.
¿Sabrás, acaso, descifrarla en el rumor del agua
que se evade sin remedio y para siempre?

     Álvaro Mutis 



viernes, 11 de noviembre de 2016

Qué silencio ...




Puerto de San Isidro. León. Nevada noviembre 2016


Cuando la lluvia 
se volvió nieve, 
qué silencio. 

 Luis Carril 




jueves, 27 de octubre de 2016

jueves, 22 de septiembre de 2016

Otoño íntimo







El verde que todavía 
retiene el otoño, ¿no te recuerda 
al de tu propio corazón?

José Cereijo



domingo, 18 de septiembre de 2016

Perdura el canto









En el silencio
de esa flor amarilla
perdura el canto.


Luis Alberto de Cuenca






Contemplas 
la tarde en la ventana, 
su pura perfección, tan silenciosa. 
Algo dentro de ti debiera arrodillarse, 
reconocer, gozar 
ese hondo magisterio para el alma.

José Cereijo





viernes, 9 de septiembre de 2016

¡Cómo sueña el adobe con la flor del geranio ...!









Los niños van corriendo por la plaza del pueblo,
los adobes dormitan velando los geranios.
Los últimos rebaños bajan por el ribazo,
la tarde va cayendo por detrás de las lomas.

¡Qué grande es la meseta de esta tierra sin fin!

Sólo Dios va pasando por detrás de los pinos.
Lentamente los bueyes caminan entre surcos,
el arado los lleva prendidos de la tarde.
Por el río Bernesga se apresuran los mirlos.
entre las ramas verdes esconden sus polluelos.
Por el río Bernesga desciende la montaña,
sus crestas lejanísimas se han convertido en limo.
Entre chopos el agua va buscando consuelo;
por León llora el agua su estirpe de montaña.
Entre ríos, la tierra leonesa solloza;
su llanto vespertino se pierde en las acequias.
Los valles de León se cubren de nostalgia;
sobre todas las flores se vislumbra un pantano.
Los pájaros recogen sus nidos de otros días,
y las liebres, medrosas, escapan monte arriba.
¡Cómo sueña el adobe con la flor del geranio!
¡Cómo cantan los mirlos sus penúltimos chopos!

Ángel Barja Iglesias
De Salmos de la meseta 15





lunes, 5 de septiembre de 2016

Silencio




Embalse de Riaño. Montaña Leonesa. Fernando Manso



Equilibrio de luz
en el sosiego.
Mínima tromba.
Ensoñación. quietud.
Todo:
un espacio sin voz
hacia lo hondo oculto.

Jaime Siles