La nieve es el agua cansada
de correr...
La nieve es el agua
detenida un instante –agua en un punto.
El agua ya sin tiempo y sin distancia.
de correr...
La nieve es el agua
detenida un instante –agua en un punto.
El agua ya sin tiempo y sin distancia.
Dulce María Loynaz
El dulce milagro
¿Qué es esto? ¡Prodigio! Mis manos florecen.
Rosas, rosas, rosas a mis dedos crecen.
Mi amante besóme las manos, y en ellas,
¡oh gracia! brotaron rosas como estrellas.
Y voy por la senda voceando el encanto,
y de dicha alterno sonrisa con llanto,
y bajo el milagro de mi encantamiento,
se aroman de rosas las alas del viento.
Y murmura al verme la gente que pasa:
"¿No veis que está loca? Tornadla a su casa.
¡Dice que en las manos le han nacido rosas
y las va agitando como mariposas!"
¡Ah, pobre la gente que nunca comprende
un milagro de éstos y que sólo entiende,
que no nacen rosas más que en los rosales,
y que no hay más trigo que el de los trigales!
Que requiere líneas y color y forma,
y que sólo admite realidad por norma.
Que cuando uno dice: "Voy con la dulzura",
de inmediato buscan a la criatura.
Que me digan loca, que en celda me encierren,
que con siete llaves la puerta me cierren,
que junto a la puerta pongan un lebrel,
carcelero rudo, carcelero fiel.
Cantaré lo mismo: "Mis manos florecen.
Rosas, rosas, rosas a mis dedos crecen".
¡Y toda mi celda tendrá la fragancia
de un inmenso ramo de rosas de Francia!
Rosas, rosas, rosas a mis dedos crecen.
Mi amante besóme las manos, y en ellas,
¡oh gracia! brotaron rosas como estrellas.
Y voy por la senda voceando el encanto,
y de dicha alterno sonrisa con llanto,
y bajo el milagro de mi encantamiento,
se aroman de rosas las alas del viento.
Y murmura al verme la gente que pasa:
"¿No veis que está loca? Tornadla a su casa.
¡Dice que en las manos le han nacido rosas
y las va agitando como mariposas!"
¡Ah, pobre la gente que nunca comprende
un milagro de éstos y que sólo entiende,
que no nacen rosas más que en los rosales,
y que no hay más trigo que el de los trigales!
Que requiere líneas y color y forma,
y que sólo admite realidad por norma.
Que cuando uno dice: "Voy con la dulzura",
de inmediato buscan a la criatura.
Que me digan loca, que en celda me encierren,
que con siete llaves la puerta me cierren,
que junto a la puerta pongan un lebrel,
carcelero rudo, carcelero fiel.
Cantaré lo mismo: "Mis manos florecen.
Rosas, rosas, rosas a mis dedos crecen".
¡Y toda mi celda tendrá la fragancia
de un inmenso ramo de rosas de Francia!
Juana de Ibarbourou
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Gracias! Nunca he visto nada tan bello!
ResponderEliminarGracias a ti, Anónimo, por tu visita y comentario.
EliminarMe alegro de que te guste.
Un saludo.
Buenas tardes Rosa, dos poemas preciosos, pero me quedo con «El dulce milagro» de
ResponderEliminarJuana de Ibarbourou,bello , bello.
Gracias
Mil besos de ternura para otra Rosa
Sor.Cecilia
Es verdad, bello, bello.
EliminarMil besos para usted también, querida sor Cecilia