Termino y comienzo el Nuevo Año con esta canción maravillosa que he aprendido a escuchar, a sentir, a lo largo de días, meses transcurridos durante este 2014. Decía Shostakóvich que “escuchar supone un esfuerzo, pero limitarse a oír no tiene mérito. Un pato también oye”. Gracias, a todas las personas que me han enseñado y me enseñan a escuchar.
Os deseo un Año Nuevo colmado de Amor y Paz. ¡Feliz Año 2015!!!



