"...Y allí arriba, en la soledad de la cumbre, entre los enhiestos y duros peñascos, un silencio divino, un silencio recreador..."(Miguel de Unamuno)


jueves, 22 de septiembre de 2016

Otoño íntimo







El verde que todavía 
retiene el otoño, ¿no te recuerda 
al de tu propio corazón?

José Cereijo



domingo, 18 de septiembre de 2016

Perdura el canto









En el silencio
de esa flor amarilla
perdura el canto.


Luis Alberto de Cuenca






Contemplas 
la tarde en la ventana, 
su pura perfección, tan silenciosa. 
Algo dentro de ti debiera arrodillarse, 
reconocer, gozar 
ese hondo magisterio para el alma.

José Cereijo





viernes, 9 de septiembre de 2016

¡Cómo sueña el adobe con la flor del geranio ...!









Los niños van corriendo por la plaza del pueblo,
los adobes dormitan velando los geranios.
Los últimos rebaños bajan por el ribazo,
la tarde va cayendo por detrás de las lomas.

¡Qué grande es la meseta de esta tierra sin fin!

Sólo Dios va pasando por detrás de los pinos.
Lentamente los bueyes caminan entre surcos,
el arado los lleva prendidos de la tarde.
Por el río Bernesga se apresuran los mirlos.
entre las ramas verdes esconden sus polluelos.
Por el río Bernesga desciende la montaña,
sus crestas lejanísimas se han convertido en limo.
Entre chopos el agua va buscando consuelo;
por León llora el agua su estirpe de montaña.
Entre ríos, la tierra leonesa solloza;
su llanto vespertino se pierde en las acequias.
Los valles de León se cubren de nostalgia;
sobre todas las flores se vislumbra un pantano.
Los pájaros recogen sus nidos de otros días,
y las liebres, medrosas, escapan monte arriba.
¡Cómo sueña el adobe con la flor del geranio!
¡Cómo cantan los mirlos sus penúltimos chopos!

Ángel Barja Iglesias
De Salmos de la meseta 15





lunes, 5 de septiembre de 2016

Silencio




Embalse de Riaño. Montaña Leonesa. Fernando Manso



Equilibrio de luz
en el sosiego.
Mínima tromba.
Ensoñación. quietud.
Todo:
un espacio sin voz
hacia lo hondo oculto.

Jaime Siles









jueves, 1 de septiembre de 2016

Sin título





Valle de Arbas



No sólo vuela el pájaro, también quien lo mira.

José Mateos 





martes, 30 de agosto de 2016

El claro del bosque ...




Bosque de hayas, El Faedo. Ciñera de Gordón



"El claro del bosque es un centro en el que no siempre es posible entrar ... 

Desde la linde se le mira y el aparecer de algunas huellas de animales no ayuda a dar ese paso. Es otro reino que un alma habita y guarda. Algún pájaro avisa y llama a ir hasta donde vaya marcando su voz. Y se la obedece; luego no se encuentra nada, nada que no sea un lugar intacto que parece haberse abierto en ese solo instante y que nunca más se dará así. No hay que buscarlo. No hay que buscar. Es la lección inmediata de los claros del bosque: no hay que ir a buscarlos, ni tampoco a buscar nada de ellos. Nada determinado, prefigurado, consabido…"


María Zambrano, Claros del bosque.




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El secreto de la rosa ...










EL SECRETO DE LA ROSA

Contemplo admirada las rosas de mi jardín y en ellas veo la eclosión del amor, de ese amor que solo Dios sabe derramar en ese espacio infinito ¡Oh maravilloso amor que todo lo contiene y rebosa con tanta misericordia!

Al contemplar una rosa, se me representan tres dimensiones:
Éxtasis, secreto, silencio. Pero a su vez veo como a modo de cordón umbilical, la fuente tallal de donde nace la espina y mi pensamiento se eleva más allá de lo que sensorialmente se puede percibir.
Se que no puede haber éxtasis sin espina. La rosa extasía por su belleza, ¿Pues cómo será la belleza de Dios que es amor? ¿Cómo será la belleza de Dios Padre que no se puede ver y permanecer en vida?

Y mi alma quisiera penetrar en el secreto, el secreto que posee la rosa que me extasía y no puedo ver ni tocar, ni tan siquiera imaginar el secreto que guarda la rosa, el capullo que guarda el secreto del éxtasis, es el propio Evangelio, con él y su Palabra se alimenta mi alma para ver crecer ese capullo y dibujarse poco a poco toda la rosa en flor, más veo…que no se alcanza el capullo sino le precede el silencio.

La rosa en flor es el propio éxtasis de Dios, es mi Señor en todo lo creado, él posee el silencio y es silencio porque es luz del Espíritu, comunicación íntima, lazarillo para cumplir su gusto y en esa luz silenciosa, desciende mi mirada enamorada en la profundidad del misterio divino hasta llegar al tallo, allí donde nace el amor entregado para nuestra salvación.

Veo dónde está la espina, que es la misma cruz de mi amado Jesús y gozosa me hallo al sentir, que no puede haber cielo, sin éxtasis en la cruz.


Un regalo de sor Cecilia  en un comentario en este blog.
Gracias.