"...Y allí arriba, en la soledad de la cumbre, entre los enhiestos y duros peñascos, un silencio divino, un silencio recreador..." (Miguel de Unamuno)


lunes, 4 de agosto de 2014

Bella reflexión




No hagas de tu verano una elección de playa o montaña, porque las vacaciones no son asunto de un lugar sino de ti. Es cuestión de una posición en la vida, no de una estricta topografía.






La poetisa Emily Dickinson jamás salió de su casa, no le hizo falta. Nació en Amherst, Massachusetts. Vivió y murió en Amherst, Massachusetts. Su quehacer diario lo realizaba en profundo aislamiento y sólo vestía de blanco, como si fuera un lirio de agua. Pero ella, inmóvil danzarina de sí, miraba la realidad, absorbía su belleza y la volcaba en versos. No fueron los viajes que nunca realizó lo que sobredimensionó su personalidad, sino la agudeza de su mirada. “Nunca he visto el Cielo, 
y sin embargo, conozco el lugar 
como si tuviese un mapa de él”, escribía.

Un día recibió la carta de una amiga acompañada del dibujo de una flor, algo muy hermoso que debió sobrecogerla hondamente. Así fue como la artista le respondió: “Querida Amiga: Que sin sospecharlo me haya mandado la flor preferida de mi vida, me parece casi sobrenatural, y no podría confiarle a nadie el dulce júbilo que sentí al encontrármela. Todavía tengo por muy preciado el tirón con que la saqué de la tierra cuando yo era todavía una criatura maravillada, un botín preternatural, y la madurez sólo realza el misterio, nunca lo mengua. Duplicar la visión es casi más prodigioso, porque la singular capacidad de Dios es demasiado sorprendente para sorprender”.

Emily recoge una experiencia que nos es común, el mar, la arena, la montaña, la libélula de agua, la resina que se destila en el enebro, la nube que desaparece, todo “es demasiado sorprendente como para sorprender”. Nos hemos habituado al milagro de la creciente acción de Dios en la Naturaleza. Quizá el arte, esa duplicación de la realidad, nos obliga al prodigio de volver a mirar, o mirar con ese hábito de ir más adentro. Como aquel grito de Julien Gracq, “¡tantas manos para transformar este mundo y tan pocas miradas para contemplarlo!”.

El verano anda más en relación directa con la contemplación que con el desplazamiento. Y si te sientes capaz, duplica la visión, escribe tus reflexiones, haz esa foto que aguarda a que la fijes, dibuja como un niño. De repente te notarás criatura de Dios, insospechadamente libre, darás con un fragmento del mapa del Cielo del que Emily Dickinson escribía.





viernes, 1 de agosto de 2014

Lluvia



 
 
 
El cielo se ha despeinado,
su melena de cristal
se destrenza en el sembrado.
  
Manuel Altolarrigue
 
 
 
 

miércoles, 30 de julio de 2014

Un hermoso toro

 
 
 
 
 
El que fotografiamos el domingo en el Puerto de Pajares, en la estación de esquí Valgrande-Brañilín, un ejemplar magnífico que paseaba tranquilamente por el Puerto. Nos miró y siguió su ruta...
 
 
 
 
 




 

viernes, 25 de julio de 2014

Vivaldi para las rosas...

 
 
 

 
 
 
 
Rosas que lucen este año en el jardín esplendorosas, nunca estuvieron tan hermosas como este verano.
 
Vivaldi: Las cuatro estaciones: verano.
 

¡Feliz fin de semana!
 
 
 
 
 
 

martes, 22 de julio de 2014

Rossini y alhelíes

 

 
Alhelíes
 


  El llamado Mozart italiano: Giacchino Rossini: String Sonatas (Sonatas para cuerdas)
No.4, 5 & 6
 
Deliciosa. 
 
 
 
 
 

lunes, 21 de julio de 2014

Música tradicional leonesa IV

 
 
 
Burón. Picos de Europa, León
 
 
 

Cantar de la braña.
Grupo folk leonés La Braña
 
 

Braña o braniza, esta última en la zona pasiega, es el nombre que en la Cordillera Cantábrica recibe la zona de montaña donde el ganado aprovecha los pastos tardíos en época estival.

En estos pastizales de altura cantábricos frescos y húmedos, situados entre los 1.000 y 1.300 metros de altitud, suele haber en algunos casos pequeñas cabañas, donde los pastores se refugian de las tormentas o pasan las noches. Estos prados de diente, que acostumbran a ser comunales, juegan un papel predominante en la práctica de la trasterminancia del ganado vacuno. Dos fechas marcan este proceso de inicio y fin de la alzada: el 8 de mayo y el 29 de septiembre, de San Miguel a San Miguel.

En la zona pasiega, las branizas tienen un papel diferente, puesto que se sitúan en los pastos más altos, cerca de las cumbres, que en esta zona son sensiblemente menos elevadas. Las branizas pasiegas no son comunales y están habitadas exclusivamente en verano. Siguen la misma disposición que el fondo de los valles, en fincas cerradas con muretes de piedra en las que existían cabañas pasiegas. En el pasado, las familias se trasladaba entre cabañas a diferentes alturas dependiendo de la estación en busca de los pastos para el ganado vacuno, que en este caso es lechero, en un particular sistema transterminante conocido como la muda.



 

Tipología

Existen varios tipos de brañas: las de invierno, situadas en las zonas bajas cerca de la costa; las equinociales, situadas a mediana altura; y las de verano, situadas en el interior y a mayor altura. El ganado pasa el invierno en las brañas bajas y, con la llegada de la primavera, regresan a las más altas.

Etimología

El término braña deriva del latín «verania», aunque algunos autores también lo relacionan con el céltico brakna. La braña es un lugar fresco y húmedo, situado en zonas medias-altas de montaña, donde los pastos verdes abundan incluso en el verano.




 

sábado, 19 de julio de 2014

Huele a sol y a resina...


 
 


Huele a sol y a resina.
Crece el pino apuntando
a una meta celeste.

 


La mañana suspensa
en un jardín remoto,
una rosa perdida.
que perfuma el recuerdo.

¿Terminar el poema?
dejarlo tembloroso
como una rosa viva
pendiente de su sombra.
 
 Aletea el silencio.
Alguien viene a buscarme
y huele a eternidad
solamente un minuto.

Ernestina de Champourcín.