"...Y allí arriba, en la soledad de la cumbre, entre los enhiestos y duros peñascos, un silencio divino, un silencio recreador..."(Miguel de Unamuno)


miércoles, 31 de diciembre de 2014

¡Feliz Año 2015!!!

 
 
 

 
 
 
Termino y comienzo el Nuevo Año con esta canción maravillosa que he aprendido a escuchar, a sentir, a lo largo de días, meses transcurridos durante este 2014. Decía Shostakóvich que “escuchar supone un esfuerzo, pero limitarse a oír no tiene mérito. Un pato también oye”. Gracias, a todas las personas que me han enseñado y me enseñan a escuchar.
 
Os deseo un Año Nuevo colmado de Amor y Paz. ¡Feliz Año 2015!!!
 
 
 
 
 

sábado, 27 de diciembre de 2014

Y más nieve...



Mañanicas floridas
del frío invierno
recordad a mi niño
que duerme al hilo.
 
Lope de Vega
 
 
 
 

Vistió la noche, copo a copo,
pluma a pluma,
lo que fue llama y oro,
cota de malla del guerrero otoño
y ahora es reino de la blancura.
¿Qué hago yo, profanando, pisando
tan fragilísimo plumaje?

Y arranco con mis manos
un puñado, un pichón de nieve,
y con amor, y con delicadeza y con ternura
lo acaricio, lo acuno, lo protejo.
Para que no llore de frío.

 
José Hierro

Villancico en Central Park. De “Cuaderno de Nueva York” 1998.
 
  
 

 


 
 
 
 

viernes, 26 de diciembre de 2014

Desde nuestra parroquia...

 
 
 
 

 
 
 
Adeste Fideles (arreglo de Ángel Barja) interpretado por el Coro "Ángel Barja" JJMM-ULE, bajo la dirección de Aitor Olivares García, en el concierto de Navidad ofrecido el domingo 22 de diciembre de 2013, en la Iglesia de San Martín (León).
 
 
 
 
 
 

 

martes, 23 de diciembre de 2014

¡Feliz y santa Navidad 2014!

 
 
Belén de cumbres. Catoute (El Bierzo, León)
 

 "Con Jesús, la alegría está en casa".
 
Papa Francisco
 


 

 
 
Que el Niño Dios os colme de gozo y alegría.
 
¡Feliz Navidad!
 
 
 
 
 
 

domingo, 21 de diciembre de 2014

Pacem in terris

 
 

 
 
Señor, danos Tu paz.
 
 
 
Pace, sublime dono del Signore,
carezza dello Spirito.
Vieni sul mondo a consolare ogni uomo,
a risanare ogni cuore ferito dal peccato.
Pacem, Pacem, dona nobis pacem in terris.
 
 
***********
 
La paz, don sublime del Señor,
caricia del Espíritu.
Ven al mundo para consolar a todos los hombres,
 para curar cada corazón herido del pecado.
Paz, paz, danos la paz en la tierra.
 


 
 
 

viernes, 19 de diciembre de 2014

Nevada nocturna

 
 


 
Horas dormidas en un mundo leve

de silencio, reposo, confianza.

Ningún rumor a revolver se atreve.

La matutina claridad avanza.

Sorpresa al despertar. Silencio: nieve.


Jorge Guillén
 

 
 
 

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Instantes


 




TODAS las cosas tienen un instante de intersección con nuestra alma. Sólo entonces las poseemos, sólo entonces las conocemos verdaderamente […] Al revivirlas y, ay!, al intentar recordarlas, también, cuantas más razones añadimos a su evidencia, más empequeñecemos su revelación […] Nadie ha logrado contemplar un recuerdo en el instante justo de su nacimiento. Pero, a veces, no comprendemos la belleza del cielo sino al mirarlo reflejado en un estanque.[…]
 
Sí, a veces caminamos y caminamos en una tarde tranquila […] Quizás no hemos notado el cielo puro en el instante en el que se quiebra el mediodía en la frescura de la tarde y es como si la luz se humedeciera. Y sin motivo alguno nos detuvimos al borde de una fuente […].Y allí, precisamente allí, sobre la faz del agua, vemos el cielo reflejado inesperadamente y comprendemos su hermosura. De pronto, no ya al ver, sólo el mirar es un milagro. Y entonces levantamos los ojos campeadores, agradecidos, empañados. Ahora la gratitud del alma, puesta sobre los ojos, les resta certidumbre, les induce a ceguera.
  
Sí, a veces, también, caminamos y caminamos en la vida sin sentir que las alas del ángel nos alegran la soledad. Quizás en la medida en que es más honda, más generosa, la compañía se nos convierte más en soledad. Entonces no comprendemos que vivimos, no comprendemos la dolorosa belleza de la vida. Pero de pronto nos detenemos al borde del recuerdo, sobre la faz del corazón, y sentimos como el rumor de un vuelo en torno nuestro. Son las alas que van uniendo y entrelazando, durante toda nuestra vida, lo enaltecido con lo inerte. Las sentimos como un vuelo de abejas vivas, conciliadoras. Y todas las cosas encerradas y reflejadas en nuestro corazón empiezan a dar flor […]

(Rosales 2010: págs. 601-603)






 

lunes, 15 de diciembre de 2014

El otoño cruzaba








El otoño cruzaba
las colinas de débiles
temblores. Cada
hoja caída
estremecía toda una montaña.
Leve rumor de luces y de brisas
rodaba por el valle, se acercaba.
Los pájaros dejaban bruscamente
temblorosas las ramas
cayéndose hacia el cielo, arrebatados
por una fuerza extraña.
Las carnosas ortigas
se apretaban
como un rebaño
inquieto. Levantaban del agua
su cabeza, los juncos.
Las verdinegras zarzas
se crecían.
Imperceptibles, más delgadas
por la tensa postura de su espera,
las hierbas, anhelantes...
 
 
 

                                      

                                  Tú llegabas,
y una amarilla paz de hojas caídas
reponía el silencio a tus espaldas.



Ángel González





 

domingo, 14 de diciembre de 2014

Un regalo

 
 
 

 
 
 
El cielo que disfruté ayer, durante un viaje, tenía esta tonalidad. Lo recibí como un regalo. Cesó la lluvia, de repente, y permaneció así durante dos horas. Adornado, además, con las encinas del camino. Me sentí, literalmente, en la gloria.
 
Mozart escribió muchísima música, pero solamente nos dejó una única pieza para arpa: el Concierto para flauta, arpa y orquesta en do mayor, K. 299/297c, que es, al mismo tiempo, uno de los dos conciertos dobles que escribió y uno de los más populares en el repertorio de ese instrumento maravilloso. Una pieza única para un día especial.
 
Que lo disfrutéis.
 
 
 

 

viernes, 12 de diciembre de 2014

Música para el alma

 
 
 

 
 
La música gregoriana es como un oasis en la vida moderna.
 
 
"El arte gregoriano está lleno de poder y variedad, serenidad grandiosa, pasión concentrada e inefable dulzura. Es música al servicio de ideas sencillas y fuertes que son una fe, es decir, la forma más intensa e irradiante de energía espiritual".

 Bernard Champigneulle
 
 
 
 
 

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Romance de la dama de Arintero


 



 
Arintero es un pueblo del municipio de Valdelugueros, en la provincia de León.
 
Está situado al norte de la provincia, en la cordillera Cantábrica, a orillas del río Villarías (afluente del Curueño), a 1.320 m de altitud.
 
En Arintero, se sitúa la leyenda que inspiró este Romance de la dama de Arintero (grupo folk la Rueca):
 

 

 
 
 
Situado al norte de la Vecilla, en plena montaña leonesa, hubo un tiempo en el que los niños correteaban por sus calles y los mayores trabajaban en el campo. Fue en el último tercio del siglo XV cuando ocurrió la siguiente historia de la dama de Arintero:

Tras la muerte del rey Enrique IV en el año 1474, Castilla se quedó sin heredero. Las Cortes habían jurado como reyes a la princesa Isabel, y a su esposo, el príncipe Fernando, heredero del trono de Aragón. Algunos poderosos señores de la nobleza habían alzado pendones por la infanta doña Juana, hija del difunto rey. Se empezó a tramar una rebelión, dirigida por don Alfonso, rey de Portugal, ya que quería extender su reino con la unión de Castilla.
 
 

 
 
Con ese motivo, los mensajeros se extendieron por todos los reinos, llamando a los vasallos leales a las armas en defensa de los Reyes Católicos.

Miles de personas acudieron a esta llamada y se concentraban cerca de Benavente y, en Arintero, sus vecinos habían alzado pendones por los Reyes Católicos. Sin embargo, al Señor del lugar, el noble conde García de Arintero, que había peleado cien combates junto a Castilla, era ya mayor y no podía acudir a la batalla con sus reyes. De su matrimonio con doña Leonor sólo habían nacido siete mujeres y no tenía hijos varones. Por primera vez en siglos, ningún señor de Arintero acudiría al llamamiento de la Corte.

La angustia del padre conmovía a una de sus hijas, Juana de Arintero, la mediana, que no soportaba ver a su padre desesperado de no poder servir a sus legítimos reyes. Concibió la audaz idea de ir ella a la guerra, en defensa del honor y el nombre de su linaje. Pidió licencia a su padre para ocupar, con el nombre de Oliveros, el puesto de varón que no le había concedido el Cielo.

 «...Calle usted, mi padre, calle/ no eche, no, esa maldición/ si tiene usted siete hijas/ Jesucristo se las dio./ Cómpreme armas y caballo,/ que a la guerra me voy yo./ Cómpreme una chaquetilla/ de una tela de algodón/ para apretar los mis pechos/ al lado del corazón...»
 
 
El padre se negaba, decía que era imposible que una mujer luchara, pero, a cada objeción de él, ella respondía firmemente y le desbarataba los argumentos. Tras varios días, el conde García acabó cediendo y dio el consentimiento a su hija. Fueron dos meses de duro trabajo. Juana, la dama de Arintero, aprendió a dominar su caballo de guerra y a manejar la espada y la lanza. Se habituó al peso de la armadura y al oficio de la guerra. Tras el duro aprendizaje, del débil cuerpo de la dama surgió el noble y hábil caballero Oliveros, nombre de guerra de Juana, quien se encaminó, desde Arintero, a unirse a las filas de combate. Parecía un caballero cualquiera y nadie sospechó cuando se presentó en el campamento de Benavente. En los meses sucesivos, gracias a su manejo de la espada y a su valor y coraje, el caballero Oliveros se ganó la fama de caballero valiente. En febrero de 1475 se inició el cerco de la ciudad rebelde de Zamora y el asalto de las murallas para tomar la ciudad. A punto de terminar la jornada, varios soldados, entre los que estaba el caballero Oliveros, se apoderaron de una de las puertas principales de la muralla y consiguieron que la ciudad se rindiese.
 
 

 
 
 
La siguiente batalla fue en Toro, donde el rey de Portugal había reunido a un poderoso ejército. Mientras el caballero Oliveros se enfrentaba contra un soldado armado, una estocada rompió el jubón de la dama y le dejó al descubierto un pecho. Varias voces gritaron a la vez: «Hay una mujer en la guerra». El rumor se extendió y llegó a oídos del almirante de Castilla, que recibió las explicaciones de Juana, que tuvo que desvelar su verdadero nombre y las causas de su presencia en el ejército. El Rey, admirado por el valor de la Dama, no sólo la perdonó, sino que concedió a Arintero y a sus vecinos numerosos privilegios. En su regreso a Arintero, Juana, mientras hacía frente a unos traidores que querían arrebatarle sus privilegios, cayó herida mortalmente y su valerosa hazaña quedó marcada en la ciudad de León, ya que una calle lleva su nombre.
 
Hay quien canta su valerosa muerte y no faltan los que dicen que escapó y posteriormente contrajo matrimonio con un noble asturiano. Lo que si es cierto, es que cumplió su misión a la perfección y ello lo atestiguan varios escudos localizados en los pueblos de Boñar, Valdecastillo, La Cándana, Cerecedo de Boñar, y el propio Arintero, con la siguiente inscripción:

 

 
 
«Si quieres saber quién es/ este valiente guerrero/ quitad las armas y veréis/ ser la Dama de Arintero».
 
Conoced los de Arintero
vuestra Dama tan hermosa
pues que como caballero
con su Rey fue valerosa. 
 
 
Un personaje de leyenda, que el escritor y médico leonés, Antonio Martínez Llamas, en su novela La dama de Arintero,  presentó pruebas incuestionables de que la heroína leonesa existió en realidad. Un cuadro y un pergamino adosado al dorso, fechados en el siglo XVII, dan fe de que Juana García, la dama de Arintero, combatió disfrazada de hombre junto a las tropas leales a Isabel la Católica.
 
Su biografía era demasiado espectacular como para ser ficticia.

Como dice don Maximiliano G. Flórez en su libro «La Montaña de los Argüellos»- «hay un hecho cierto e indiscutible. En Arintero existieron esos privilegios desde tiempo inmemorial, hasta los años de nuestros abuelos».

 
 
 
 
 
 

lunes, 8 de diciembre de 2014

Azul

 
 


 
¿Quiénes gritaron de alegría cuando nació el color azul?

El libro de las preguntas. Pablo Neruda


El color azul, nos conduce a la serenidad, al sosiego, a la calma, al silencio, a la poesía, a la contemplación, en el más profundo sentido del término. Y es que el azul, es el color del cielo, es cielo y es azul, el que nos recuerda y une a María. La Virgen María, Pura, Inmaculada, Corredentora de la humanidad. No importa en qué parte de la Tierra vivamos, tenemos todos un mismo cielo en común, con multitud de tonalidades, y nada iguala el colorido de una puesta de sol o del arco iris.
 
Dios da las batallas más difíciles a sus mejores soldados y, hoy, dedico esta entrada a uno de los mejores; aquí, por tener el privilegio, la gracia, de contar con él. Un soldado que pinta su cielo con muchas tonalidades distintas, pero siempre luminosas; aun en la noche más oscura, en su cielo brillan las estrellas.

Que nuestra Madre te bendiga siempre, querido amigo del alma.
 
 
Contigo yo soy joven.
Cuando allá abajo los árboles amenazan
y el cielo se desvanece en la lejanía,
tus ojos me tocan.
Cuando cada paso se pierde sobre la hierba,
cuando cada paso roza las aguas,
cuando las olas arden en mi cabeza
y desde el azul alguien me llama,
contigo yo soy joven,
caen mis años como hojas
y alguien pinta.
Entonces mis telas brillan de ti
y en tu rostro tu sonrisa es radiante,
más clara que las nubes más claras.
Entonces yo corro donde estás,
donde me piensas y donde esperas.


 
 Marc Chagall, el pintor del color azul. 
 
 
 

 
 
 
"Los primeros rayos de sol entran por la ventana, como pequeñas mariposas revoloteando entre mi pereza y los recuerdos de la noche que pasó. Nunca pienso si es un día más o uno menos, siempre pienso en un nombre que me regaló el día anterior. Es así desde que recuerdo. Nombres que andan conmigo, que anduvieron, que me empujan a dar un paso, que me empujaron. Y me arrancan una sonrisa, un recuerdo, un vivir. Porque el dolor ya pasó. Un nuevo día comienza y volveré a tener un nombre más en mi cabeza. Porque, cada día, encuentro un motivo para irme y nueve para quedarme. Un motivo para mirarte y, otro, para que me mires.

Y, en la banda sonora de mi vida, hay un grupo con el que comparto muchos soles. Y, hoy, comparto el Sol con ellos. Es Pink Floyd y su canción Coming back to life (Volviendo a la Vida)".
 
 ( José Antonio)
 
¡¡¡Gracias!!!
 
 
 
 
 

domingo, 7 de diciembre de 2014

Si a vuestra vida...

 

Imagen Franos

 

Si a vuestra vida un día llegase el huracán
 (fragmento)


Sólo quiero, por eso,
deciros lo que habréis de recordar:
recordad y salvad vuestra quietud:
si en el norte, a la sombra de un tembloroso álamo,
si en el sur, en la brisa de un naranjo;
recordad cómo pasa el huracán
por el junco, y el junco no se inmuta,
y el junco no padece.
Porque el junco es flexible.

Esperad y sembrad
como siembra el viento las estrellas,
pues llegará el otoño de los frutos.
Si mantenéis en calma la mirada,
si aun en la luz sois claros,
sed muy flexibles, respirad con paz
como la luz respira.
Ni el junco, ni el aroma, ni la luz
se quiebran.

Si a vuestra vida un día llegase el huracán,
si hoy llegó el huracán a vuestras vidas,
respirad en su furia con quietud, hondamente,
y esperad.
Ahora más que nunca,
sed flexibles,
sed junco, aroma, luz.


Antonio Colinas
Libro de la mansedumbre, (Tusquets, Barcelona 1977, pp.63-64)
 
 



 

viernes, 5 de diciembre de 2014

Simplemente maravillosa

 
 
 

 
Aria: La Virgen de los ángeles, de la ópera La fuerza del destino, Giuseppe Verdi.
 
 

La Vergine degli Angeli
vi copra del suo manto,
e voi protegga vigile
di Dio l’Angelo santo.

La Vergine degli Angeli
mi copra del suo manto,
e mi protegga vigile
di Dio l’Angelo santo.
 
 
********

La Virgen de los Ángeles
os cubra con su manto,
y os proteja, vigilante,
el ángel de Dios santo.

 La Virgen de los Ángeles
me cubra con su manto,
y me proteja, vigilante,
el ángel de Dios santo.
 
 
 
La escena del Aria pertenece al Acto II, escena X, y se desarrolla en la Iglesia de la aldea de Hornachuelos, en Córdoba (España).
 
Santa María, Madre de Dios. Gracias, Madre.
 
 
 
 
 
 
 

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Romanticismo

 
 
 

 
  
 
Dice que le regalé una estrella,
dice que fue en el puerto,
una noche de domingo,
cuando empezábamos a salir.
Yo no recuerdo nada, la verdad,
hace media vida de eso. Pero,
vete tú a saber. Bien mirado, puede
que hasta sea cierto: veinte años,
tonto perdido de amor,
y sin un duro en el bolsillo…
Qué otra cosa le vas a regalar.
 
Karmelo Iribarren