"...Y allí arriba, en la soledad de la cumbre, entre los enhiestos y duros peñascos, un silencio divino, un silencio recreador..."(Miguel de Unamuno)


domingo, 31 de agosto de 2014

Amar







-"Te amo" - dijo el principito...

-"Yo también te quiero" - dijo la rosa.

-"No es lo mismo" - respondió él...

..."Amar es la confianza plena de que pase lo que pase vas a estar,

no porque me debas nada, no con posesión egoísta,

sino estar, en silenciosa compañía.

Amar es saber que no te cambia el tiempo,

ni las tempestades, ni mis inviernos.

Amar es darte un lugar en mi corazón para que te quedes como padre,

madre, hermano, hijo, amigo y saber que en el tuyo hay un lugar para mí.

Dar amor no agota el amor, por el contrario, lo aumenta.

La manera de devolver tanto amor, es abrir el corazón y dejarse amar.

-"Ya entendí" - dijo la rosa".

-" No lo entiendas, vívelo" - agregó el principito.


El principito- Antoine de Saint Exupéry
 
 
 
 
 
 

sábado, 30 de agosto de 2014

El canto de los pájaros





Bosque El Faedo. Ciñera (León)



“¡La Naturaleza, el canto de los pájaros! Estas son mis pasiones. Son también mis refugios. En las horas sombrías, cuando mi inutilidad me es brutalmente revelada, cuando todos los lenguajes musicales, clásicos, exóticos, antiguos, modernos y ultramodernos, me parecen reducidos al resultado admirable de pacientes búsquedas, sin que nada detrás de las notas justifique tanto trabajo, ¿qué hacer, sino recobrar su verdadero rostro, olvidado en alguna parte del bosque, del campo, de la montaña, a la orilla del mar, en medio de los pájaros? Aquí es donde reside para mí la música. La música libre, anónima, improvisada por placer, para saludar al sol naciente, para seducir a la amada, para gritar a todos que el prado y la rama son nuestros, para cortar toda disputa, disensión, rivalidad, para dispensar la plenitud de energía que borbotea con el amor y la alegría de vivir, para horadar el tiempo y el espacio y hacer con sus vecinos de hábitat generosos y providenciales contrapuntos, para adormecer su fatiga y decir adiós a la porción de vida que se va cuando cae la tarde. Divinamente habla Rilke: ‘¡Música: aliento de las estatuas, silencio de las imágenes, lengua donde encuentran su fin las lenguas…!’ Pero el canto de los pájaros todavía está por encima de este sueño del poeta. Y, sobre todo, está aún más por encima del músico que intenta anotarlo”.

Olivier Messiaen
 
 
 
 

 
 
 
 
 
 

martes, 19 de agosto de 2014

Ciñera de Gordón con la esclerosis múltiple

 
 
 

 
 


Resumen del 3º Fitness Solidario de la Asociación Cultural y Deportiva de Ciñera de Gordón con la esclerosis múltiple.

Mi recuerdo y mi cariño para todas las personas que padecen esta enfermedad, entre las que se encuentra un amigo muy querido para mi y un ejemplo como persona.
 
 
 
 
 
 

viernes, 8 de agosto de 2014

Cueva de Valporquero



 
 
Cueva de Valporquero. Sala Maravillas
 
 
  
A 1.309 m. de altitud, bajo el pueblo de Valporquero, el corazón de la montaña leonesa abre una inmensa boca por la que, acompañados de un cristalino arroyo, se descubre una maravilla subterránea. Caminos, puentes, escaleras y multitud de focos nos acompañarán durante 1km.de recorrido, permitiéndonos admirar la gran obra de arte que la naturaleza ha ido modelando durante más de un millón de años. Estalactitas, estalagmitas, coladas y columnas de diferentes brillos y colores se suceden a lo largo de siete salas visitables. Un guía  nos indica, con todo lujo de detalles, las particularidades de cada formación: Estalactitas, estalagmitas, coladas o las columnas y como se formaron a través de corrientes de agua subterráneas que excavaron las cavernas y formaron las simas a través del subsuelo.


 



 
Hace más de un millón de años, en el Pleistoceno de la era Cuaternaria, cuando apenas el hombre había iniciado su andadura sobre la tierra, las frías aguas del arroyo de Valporquero empezaron a colarse a través de los poros, fisuras y grietas de la roca caliza disolviendo sus entrañas lenta y tenazmente. Se abrió el corazón de la montaña leonesa para descubrir esa increíble maravilla natural. Maravilla que es todavía más espectacular en primavera e invierno, con el deshielo y las lluvias que llenan el arroyo formando cascadas y rápidos que penetran atronadoramente en la cueva provocando en ella, una ensordecedora sinfonía al correr el agua por dentro de sus salas. Han tenido que pasar años, siglos y milenios para que la naturaleza nos mostrara el fantástico mundo subterráneo que fue modelando sabia y pacientemente.




Lago

 
La Cueva de Valporquero posee dos niveles principales de galerías, un nivel superior habilitado perfectamente para la "Visita Turística" durante 1Km. de recorrido hasta la sala de Maravillas, y un nivel inferior o "Curso de Aguas", de visita espeleológica y de aventura, que durante unos 2Km. atraviesa la montaña hasta las espectaculares Hoces de Vegacervera.




Formación denominada Virgen con el Niño

 
Una enorme boca de cueva inicia el recorrido hacia una completa visita al mundo subterráneo. La belleza de "Pequeñas Maravillas", las descomunales dimensiones de la "Gran Rotonda" (100.000m3 con 20 metros de altura), la interminable longitud (200m.) y altura de "Gran Vía" unos cuarenta metros, o las oscuras y profundas simas de unos 50 m. de vacío en la "Columna Solitaria", van fijándose en nuestras retinas hasta desembocar y enfocar finalmente en la sala "Maravillas" con miles de puntiagudas estalactitas en una auténtica catarata de color. Con multitud de variedades de estalactitas, abanderadas, espeleotemas, excéntricas, macarrones, además de las estalagmitas. Todo ello a través de cómodos caminos, puentes y escaleras, y con una iluminación artística con más de 2.000 puntos de luz.

Ya en el exterior, un impresionante entorno natural de la Cordillera Cantábrica dibuja en la zona de Valporquero verdes valles, altas cumbres, crestones calizos, angostos desfiladeros, transparentes ríos y densos bosques de robles, hayas y avellanos. Pueblos de montaña, piedra gris y teja roja, fuentes de caño y viejos campanarios coronados de cigüeñas, dan la bienvenida al olor de una rica gastronomía de potajes, caza, pesca y típicos embutidos y quesos artesanales.

Naturaleza virgen y entorno abrupto de altos pastos y profundos cauces, de aire limpio y quietud perpetúa Las Hoces de Vegacervera y Valdeteja, los puertos de Piedrafita y Vegarada, el Valle del Marqués o un simple paseo por las dolinas y hayedos hasta la Atalaya de la Cueva de Valporquero, confortan el espíritu y asombran la vista. Si alguno tenéis oportunidad de visitarlas, no lo dudéis ni por un instante.



La famosa formación llamada el Fantasma

 
Recomendaciones generales para la visita; llevar ropa de abrigo y calzado apropiado para ello, puesto que la cueva tiene una temperatura de tan sólo 7º que pueden llegar a ser 4 o menos dependiendo de la época de visita, y llegando la humedad casi al 100%. Está prohibido terminantemente comer o beber dentro de la Cueva, ya bastante contaminamos con nuestros paseos por ella y las luces que nos lo facilitan. Ni se os ocurra, tocar nada, nos cargaríamos años de trabajo de la naturaleza y privaríamos a nuestros sucesores de disfrutar de esta maravilla natural. Se permite sacar fotos, pero sin trípode y sin flash. No se pueden usar videocámaras. Las entradas se pueden sacar en la taquilla antes de entrar. Os recomiendo la visita especial que es la que hice yo, la diferencia de precio vale la pena.
 
Una explicación muy completa que nos hace el autor del vídeo.
 
Son las más grandes de España, “que se pueden visitar en su totalidad”, según los guías.

Por algo se la denomina la Catedral del subsuelo
 
 
 

 
 


Descenso del río subterráneo que formó la Cueva de Valporquero, atravesando el corazón de la montaña en un recorrido que mezcla la diversión del barranquismo con el misterio del mundo subterráneo lleno de cascadas, lagos, saltos, rápeles y toboganes.

Se desciende en grupos de 6-12 personas acompañados en todo momento por los guías...
 
 
 
 

 
 
 
 
 
 

lunes, 4 de agosto de 2014

Bella reflexión




No hagas de tu verano una elección de playa o montaña, porque las vacaciones no son asunto de un lugar sino de ti. Es cuestión de una posición en la vida, no de una estricta topografía.


emily_dickenson colorful



La poetisa Emily Dickinson jamás salió de su casa, no le hizo falta. Nació en Amherst, Massachusetts. Vivió y murió en Amherst, Massachusetts. Su quehacer diario lo realizaba en profundo aislamiento y sólo vestía de blanco, como si fuera un lirio de agua. Pero ella, inmóvil danzarina de sí, miraba la realidad, absorbía su belleza y la volcaba en versos. No fueron los viajes que nunca realizó lo que sobredimensionó su personalidad, sino la agudeza de su mirada. “Nunca he visto el Cielo, 
y sin embargo, conozco el lugar 
como si tuviese un mapa de él”, escribía.

Un día recibió la carta de una amiga acompañada del dibujo de una flor, algo muy hermoso que debió sobrecogerla hondamente. Así fue como la artista le respondió: “Querida Amiga: Que sin sospecharlo me haya mandado la flor preferida de mi vida, me parece casi sobrenatural, y no podría confiarle a nadie el dulce júbilo que sentí al encontrármela. Todavía tengo por muy preciado el tirón con que la saqué de la tierra cuando yo era todavía una criatura maravillada, un botín preternatural, y la madurez sólo realza el misterio, nunca lo mengua. Duplicar la visión es casi más prodigioso, porque la singular capacidad de Dios es demasiado sorprendente para sorprender”.

Emily recoge una experiencia que nos es común, el mar, la arena, la montaña, la libélula de agua, la resina que se destila en el enebro, la nube que desaparece, todo “es demasiado sorprendente como para sorprender”. Nos hemos habituado al milagro de la creciente acción de Dios en la Naturaleza. Quizá el arte, esa duplicación de la realidad, nos obliga al prodigio de volver a mirar, o mirar con ese hábito de ir más adentro. Como aquel grito de Julien Gracq, “¡tantas manos para transformar este mundo y tan pocas miradas para contemplarlo!”.

El verano anda más en relación directa con la contemplación que con el desplazamiento. Y si te sientes capaz, duplica la visión, escribe tus reflexiones, haz esa foto que aguarda a que la fijes, dibuja como un niño. De repente te notarás criatura de Dios, insospechadamente libre, darás con un fragmento del mapa del Cielo del que Emily Dickinson escribía.





viernes, 1 de agosto de 2014

Lluvia



 
 

 
El cielo se ha despeinado,

su melena de cristal

se destrenza en el sembrado.
 
 
Manuel Altolarrigue